Configurando nuestro blog en WordPress: Temas.

En el post anterior, vimos los pasos necesarios para crear nuestro blog en WordPress. Ahora, y antes de generar contenido, vamos a echar un vistazo rápido a las opciones de configuración que tenemos en el panel de la derecha. De este modo,  tendremos claro todo lo que podemos modificar y sabremos cómo estructurar el contenido.

Vista de nuestro escritorio con el panel de configuración a la izquierda.

Vista de nuestro escritorio con el panel de configuración a la izquierda.

Hay que tener en cuenta que podremos modificar la configuración en cualquier momento, pero, si vamos a hacer cambios, es aconsejable hacerlos lo antes posible.

Vamos a empezar hoy a hablar de los temas que podemos conseguir en la TIENDA.

Menú Tienda WordPress

En la tienda podemos encontrar dos elementos, dominios y temas, que es lo primero que vamos a explorar:

Dominios

Todas las opciones que tenemos relacionadas con este campo son, claro, de pago. Tenemos la opción de adquirir un dominio propio gestionándolo directamente desde WordPress, adquirir espacio adicional para el actual, redirigir nuestro sitio a otro o hacer una transferencia guiada a otro hosting. Pagar no es una opción, al menos al principio, al menos hasta que no detectemos una necesidad que no podamos solventar de otro modo.

Temas

Debemos elegir bien, ya que del tema depende el aspecto visual de nuestro blog, aunque de nuevo recordamos que podemos cambiar de tema las veces que queramos. Cambiar de tema no es traumático, especialmente cuando estamos empezando, con lo que deberíamos probar, probar y probar hasta que estemos convencidos.

Es necesario tener una previsualización de lo que queremos conseguir para que el tema se ajuste  a nuestra idea original. Debemos tener claro el número de columnas, dónde se van a situar los widgets, si se va a tratar de un blog orientado a texto o imágenes, si queremos que sea responsive (adaptado para pc’s, tablets y móviles), etc.

Por ello, es más importante que el tema tenga la disposición (layoutde elementos deseada (cabecera, menús, widgets, etc) que unos colores determinados, puesto que muchos temas de WordPress permiten en el apartado del escritorio -> apariencia -> personalizar, cambiar colores y otras opciones.

En la tienda podemos hacer uso de filtros para elegir correctamente en base a nuestras necesidades.

Como detalle avanzado, si decidimos migrar e instalar nuestro blog de WordPress en otro hosting tendremos acceso al CSS de nuestro tema instalado, con lo que el control sobre la apariencia será total si disponemos de algunos conocimientos de programación.

Además de en la tienda de WordPress, podemos conseguir fácilmente temas en Internet haciendo una búsqueda en cualquier buscador. Si se trata de un blog personal, Recomendaría dejar los temas de pago para uso profesional y concentrarse en los gratuitos si vamos a dar al blog un uso personal.

Os dejo un listado de enlaces que nos ofrecen temas gratuitos:

 

CPO Themes -> http://www.cpothemes.com/themes/free

WordPress.org Themes Directory -> http://wordpress.org/themes

TopWPThemes -> http://topwpthemes.com

WordPress Themes -> http://www.wpthemesfree.com

Free WordPress Themes 4 u  -> http://www.freewordpressthemes4u.com

FreeThemeLayouts -> http://www.freethemelayouts.com

WPTemplates -> http://wptemplates.org

Blog OH! blog -> http://www.blogohblog.com/category/wordpress-themes

FWPThemes -> http://www.fwpthemes.com

Themes para WordPress -> http://www.themesparawordpress.com

FabThemes -> http://www.fabthemes.com

 

Espero que el listado de webs y el post os sea de utilidad.

 

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Cómo crear un blog con Wordpress desde cero en 7 pasos

Si quieres crear un blog y no sabes muy bien cómo comenzar, estos son los pasos que debes seguir para crear un blog desde cero usando Wordpress. Seguiremos el proceso de creación paso por paso hasta que podamos escribir el primer blog. En siguientes entradas, entraremos en detalle de cuestiones algo más complejas.

1 – El proceso de creación del blog como tal es muy sencillo, simplemente debemos acceder a https://wordpress.com/, donde, para comenzar, tendremos que introducir la dirección que queremos que tenga.

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2 – El siguiente paso es dar nuestros datos de entrada, nombre de usuario, etc. Hay que tener muy en cuenta estos campos, ya que, así como el nombre de la dirección influirá en el SEO, el nombre de usuario y la contraseña determinará la seguridad de nuestro sitio. Si optamos por la versión gratuita, la dirección se completará con .wordpress.com. Sin embargo, WP también nos ofrece la opción de pagar por una dirección .com en caso de que esta esté libre. Podemos ver las diferentes tarifas usando el desplegable que encontramos en el cuadro BLOG ADDRESS. En otra entrada, veremos cómo migrar nuestro blog de WP a un hosting propio.

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3 – A continuación se nos pide introducir el asunto del blog. Esta será la línea que acompaña al título del blog, lo que indicará a nuestros potenciales lectores los temas que trataremos. También se nos pide el lenguaje que usaremos en nuestras entradas. Todos estos datos son modificables a posteriori.

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4 – Elegimos un tema que nos guste entre la extensa carta que encontraremos. Hay temas gratuitos y de pago, pero los gratuitos funcionan perfectamente. También es fácilmente modificable, pudiendo cambiarlo o personalizarlo en cualquier momento, con lo que no es vital en este punto.

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5 – Una vez hemos elegido un tema, se nos ofrece una previsualización y la posibilidad de customizarlo. Una vez más, tal como hemos comentado en el punto anterior, desde nuestro escritorio de Worpress tendremos la posibilidad de hacer esta personalización en el momento que queramos.

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6 – Se nos ofrece ahora compartir nuestro nuevo blog con las direcciones de Twitter y Facebook asociadas a la cuenta de email con la que hemos creado nuestra cuenta de WordPress. Evidentemente, cuanto más lo demos a conocer, mayor será el número de potenciales lectores. También podemos hacer esto a posteriori.

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¡IMPORTANTE! Durante todo este proceso, la interfaz nos pide confirmar la cuenta de email que hemos usado en el proceso de creación. No podremos postear hasta que no hayamos hecho click en el correo que WordPress nos habrá enviado a dicho mail.

7 – ¡Ya podemos crear nuestro primer post!

El diseño de nuestro blog se adaptará al tipo de entrada que deseemos crear, ya sea texto, imagen, vídeo, una cita o un enlace. Si no queremos escribir de inmediato, podemos hacer click en NEXT STEP y accederemos al escritorio de nuestro blog, desde donde podremos acceder a las opciones de personalización que nos ofrece Worpress  y generar/editar contenido tan fácilmente como pulsando el botón NEW POST.

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Hemos terminado con la creación de nuestro blog. Esta es la vista de nuestro nuevo escritorio:

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Es importante darse cuenta de que todo lo que hagamos en el proceso de creación podremos modificarlo en el momento en que lo necesitemos o queramos, de modo que si hoy sentís que tenéis algo que comunicar…

¡No esperéis a mañana para darlo a conocer al mundo!

 

Little Boxes

Vale, voy tarde, he empezado a seguir Weeds hace poco tiempo. Vale, no es la mejor serie de la historia, aunque las tres primeras temporadas son bastante recomendables.

Pero estoy enamorado de la intro de esta serie.

Little boxes, la canción original de Malvina Reynolds, era ya una pequeña maravilla desde que se compuso en 1962. Para muestra, un comentario de un profesor universitario publicado en la revista Time en 1964: “He dado clases sobre el conformismo de la clase media durante un semestre completo y esta canción lo refleja todo en minuto y medio.”  Claro, eran los sesenta. La gente tenía inquietudes y el mensaje caló. Tanto, que la palabra ticky tacky se incluyó en el Oxford English Dictionary a raiz del éxito de la canción. El término hace referencia a la escasa variedad y baja calidad de los materiales de construcción especialmente usados en áreas residenciales norteamericanas. A lo aburrido y monótono de los mismos, vaya.

La han complementado, además, de forma magistral, reforzando sus virtudes y haciendo que luzca terriblemente actual. De una manera fresca, casi despreocupada, nos presenta la triste realidad de las metas que creemos ansiar. Como si el perro que cuida nuestro rebaño, de modo cómplice, intentase despertarnos con un ladrido que no levante sospechas en el pastor.

Vivimos en nuestras “pequeñas cajas”. Despertamos en una caja, nos montamos en una caja que nos lleva a otra caja donde trabajamos junto a otra gente que está intentando terminar de pagar sus cajas. Después nos montamos de nuevo en la caja y pararemos en otra caja donde compraremos algo de comida en cajas, que pondremos en otra caja hasta que estemos preparados para consumirla. Después, en nuestra caja, nos sentaremos enfrente de una caja para ver lo que hace otra gente con sus cajas hasta que estemos cansados y nos vayamos a dormir a una caja a soñar con un mundo sin cajas.

Little boxes on the hillside,
Little boxes made of ticky tacky
Little boxes on the hillside,
Little boxes all the same.
There’s a green one and a pink one
And a blue one and a yellow one,
And they’re all made out of ticky tacky
And they all look just the same.

And the people in the houses
All went to the university,
Where they were put in boxes
And they came out all the same,
And there’s doctors and lawyers,
And business executives,
And they’re all made out of ticky tacky
And they all look just the same.

ticky tacky

Pequeñas cajas.

Pequeñas diferencias…(II)

– Anécdota 2:

Llamémosle Luis. Vivía en Londres. Digamos que hacía poco que había llegado y aún no se había imbuido en la burocracia británica.

Estaba comprando, en Sainsburys creo, y llegó el momento de pagar. Al parecer había una británica cola detrás de él esperando británicamente el momento de sus británicos turnos.

Ofreció una tarjeta de crédito como medio de pago. El cajero la recogió, usó el TPV y extendió a Luis el tique que recogió para su validación mediante firma. Luis firmó y le entregó también su DNI para que el cajero comparase su firma con la del tique.

Mal.

El cajero no sabía lo que era el DNI. En Inglaterra asocian de alguna manera un documento de identidad con las estrellas en las mangas de los judíos durante el régimen nazi. De manera que comparó la firma del tique con la que figuraba en la tarjeta de crédito y vio que no coincidían, con lo que requirió la presencia del encargado.

Luis discutió durante casi diez minutos ante la cada vez menos británica flema de la británica cola. No conseguía hacer entender al encargado el hecho de que en la tarjeta no figuraba firma, si no una frase.

Pedir DNI.

“Verá, es costumbre en España. El DNI, eh, esto de aquí, lleva mi firma. Entonces, como es único e intransferible, puede comparar los datos de mi tarjeta con los datos del DNI y la firma del tique con la firma del DNI. Es más seguro, sabe?”

El encargado no compró, se quedó con cara de mirar de lejos, como un empleado de Mcdonalds cuando le dices que no quieres patatas con tu menú. Luis, que es muy listo, se dio cuenta rápido de la solución del puzzle.

“Hágame otro tique, por favor”, dijo. “Que me he equivocado al firmar, tiene razón”, dijo.

Sainsburys al final se quedó encantado con un tique firmado por Mr Pedir DNI, mientras Luis comenzó a atisbar las peculiaridades de un sistema burocrático basado en la honestidad. En el principio fundamental de que el ciudadano no miente. El mismo motivo por el que mi pareja accedió al curso sin problema alguno después de la segunda entrevista.

Pequeñas diferencias… (I)

Para estas primeras entradas, no me resisto a comentar un par de cosas que a mí personalmente me chocaron en su momento y que muestran un poco las diferencias entre dos países.

– Anécdota 1:

Y0, a York, fui con mi pareja. Soy así de punki. Los dos años que estuve, ella estuvo. Hicimos ambos un curso de inglés en la Universidad de York, pero el curso comenzaba cuatro o cinco meses después de haber llegado allí. Mi chica estaba más preocupada que yo por su nivel de inglés y decidió no esperar al comienzo. Se enteró de un curso gratuito que ofertaban en el ayuntamiento de la ciudad reservado destinado a ciudadanos europeos y fue a inscribirse.

El proceso de selección consistió en una entrevista personal y en un formulario que debía rellenar a posteriori. Todo iba perfecto, iba respondiendo a las preguntas con honestidad, hasta que le preguntaron cuánto tiempo pensaba quedarse.

“Pues año y medio o dos”, dijo. “Lo necesario para manejarme en inglés cuando vuelva a España a trabajar”, dijo.

Mal.

La  funcionaria interrumpió y explicó, con modales exquisitos, que el curso ofertado estaba destinado a personas cuya intención fuese quedarse en el país, y no a personas que viniesen de manera temporal. Al fin y al cabo, son recursos de la administración pública.

Sin problema. El día siguiente volvió a intentarlo. Se cambió la raya del pelo e incluso creo que se puso una barba postiza. El caso es que realizó la entrevista de nuevo dando exactamente los mismo datos del día anterior. Llegó el momento de la pregunta eliminatoria y respondió de forma ligeramente diferente.

“La verdad es que nada me ata a España”, dijo. “Mi idea era irme para siempre de ese estercolero y venir a vivir para siempre en esta la más noble de las tierras. Estoy enamorada del Reino Unido”, dijo. O algo así.

“Empieza usted el lunes. Rellene este formulario, por favor”, respondió la funcionaria.